Coronas

I
Rodea tu cabeza dorada luz
de primavera; soledad azul
que con tu juventud te
hacen lucir realmente bella.
Si todos los colores de este
cielo nuevo te deslumbran,
no se comparan con el resplandor
de tus blancas alas abiertas:
Apareciste ojitos azules, y qué
diferente es todo en mi vera.

II
De Miranda me gusta que lee
mis poesías y le encantan; pero
también que no por inteligente
abandona su esencia de coquetería:
Mujer que toma un respiro antes
de contestar, pero mientras me
embriaga con el perfume que exhala
su boca. Aunque Miranda coma
mangos y piña, su color no
es ni el negro ni el verde.
Para mí, Miranda es naranja,
naranja sonriente.

III
Pero Natalia hace lo que
ya nadie hace; callada sonríe,
aunque no se de cuenta; porque
inclina la cabeza y su azul mirada
se pierde un momento: Ni los ángeles
se atreven a respirar entonces.
Cuando tu blondo cabello cae
y recorta tus facciones, azul y dorado
no encuentran mejor definición
de belleza y melancolía perenne.

IV
Quédate aquí le decía una
tarde naranja de otoño
Miranda a Natalia: ¿Dónde
tanta magnificencia del paisaje,
del color, dónde tantos sabores?
Azul en una tarde naranja,
Natalia a Miranda respondía:
Desventura la mía tener el corazón
en dos partes. Si aquí todo y todos
me cantan, todo lo querido, lo
deseado se encuentra en otra parte.

V
Respira suavemente aunque casi no se note;
duerme el poeta quizá el sueño de los justos.
Te sueña Natalia, ciñéndole una corona de
olivo. La roja cabellera de Miranda lo
tiene hechizado, ebrio de amor y de poesía.
¿A dónde va a parar el amor cuando termina?
En el cielo de tus ojos acaso, muchos
años después; tal vez al aire que rodea
toda la tierra. Aviso final del sueño: Miro mi
imagen en el fondo de un abismo:
No para siempre, sólo por un tiempo,
lluvia y calor, como raro eclipse lunar
nos agotamos; rutas estelares nos separan,
pero quizá también Natalia, nos junten.


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" Et lux perpetuatur
in oculis tuis... "
Anti Requiem.
A. L-L.

Die Sommergesang

Preludio en los sueños
Un gesto apenas reconocible del rostro
de la ninfa en medio del alba; copia de
ésta su color y también su frescura:
Anuncio de su regreso esperado,
inevitable alegría en medio del gris
de la monotonía del vivir día a día,
en la esperanza desesperando.

Río atormentado
"Todos mis jardines consumidos en el
frío-calor de las últimas temporadas te
esperaban con ansia, hija. Mi alma
se sentía fenecer de cansancio y
hastío; pero ya estás aquí y sólo con
verte le devuelves ilusión a mi vida."

Ninfa o Sílfide
"La eterna espera, el largo viaje
postergado pero deseado hacen gravitar
todas las mariposas que tengo por
corazón; cómo duele dejar atrás
lo que se ama, así sea un minuto
solamente...  una eternidad de

sentir dividida este enjambre que
juguetea con tu recuerdo, con el de él,
con todo lo dejado en espera por
estar aquí, nuevamente a tu lado.
¿Por cuánto exiguo tiempo, hilo manso
y delgado de agua que corre en mis manos,
pero aún así para mí inacabable?"

Comienza la canción
"Apenas lo necesario, lo justo para juntar
en mi memoria lo más que se pueda,
para no olvidar cada rasgo,
cada recoveco de lo vivido antes de que
la vida para siempre nos separe."

"Antes... ese antes pone de lado todo lo
que ahora mismo extraño; lo que también
me espera de regreso." Sabremos conciliar
estas dos partes que no podemos,
no nos atrevemos a mencionar aunque
ambos lo sintamos.

Estrofa
"Sed de tus labios, de ponerme a
jugar como siempre entre tus brazos; "
de completar entre nosotros las
frases que nadie más reconocen,
interesan, comprenden.

"Necesito cantarte bajito bajito al oído
todo lo que se me ocurre, pero no me
atrevo; me da pánico arriesgarme a que
sepas cuánto cuánto te necesito. Porque
si lo sabes, no habrá remedio, me tendrás
para siempre en tus manos y ya nada será
diferente. Nos volveremos sombras que
deshará la tenue pálida luz de la luna."

"Hoy que regresas me siento afortunado,
mejor que cualquiera de los hombres
muertos o vivos; tanto que estoy seguro
que contigo me traes el alivio, el perdón
a todas mis torpezas, a lo mucho que te
quiero y no se decirte porque no quiero,
si quiero que me atrapes."

Interludio
Se me acaba tu espacio, suave, dulce, callado.

Antistrofa
"Quiero tanto los colores que me muestras; amo
todos los sabores y los olores, aunque no me lo creas.
Amo la luz que tus ojos reflejan aunque pienses que
no sea cierto. Porque todo lo que no me dices ni te digo
vuela, hambre  toda, y hace su nido en el intangible
espacio que nos rodea." Cuántas vidas, cuánto espacio
por recorrer y que nos separa y nos junta: no para siempre,
pero este breve instante vale lo de una vida completa.
Aunque tampoco tú me lo creas.

"Para mi la negra noche tampoco será obstáculo
o miedo; quien te ha visto una sola vez, por más
puentes tendidos para separarnos o hacernos caer
en el olvido, adquiere lo necesario para seguir
adelante;" igual que tu sacas la fuerza de la nada, de
tu recuerdo sacaré en adelante esa entereza tan
tuya: Minúsculo felino convertido en tigre, gatito
que trepa que trepa, y no se cae nunca:
Redoma finalmente abierta, ¡fría calidez de la lluvia!

Coro (Canción)
"Anúdame con tu cabellera; préndeme de tus dulcísimos
ojos para que no muera. Sujétame de las muñecas para
poderte gritar que no quiero aunque lo quiera: "Ardiente
deseo como sol de verano pasado por lluvia que me deja
temblando como hoja en el árbol; " si no pudiera besarte y
mirarte sería nomás un desalmado." Cuántas veces tendré
que repetírtelo: Yo te amo." A fruta y a sal de otros mares me
saben ahora tus labios." Hasta cuándo hasta cuándo te veré
atravesar las edades, los umbrales para encontrarnos lado con lado.
"Pronto y para siempre contigo amor mío: el verano ha terminado".

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